Por Eduardo Barraza



Escritor mexicano cuya obra literaria refleja esencialmente la experiencia inmigrante en sus dimensiones social, lingüística y cultural. Antes de emigrar a los Estados Unidos durante su adolescencia, Cuevas logra impregnar su infancia con indelebles costumbres y expresiones nativas en los estados de Durango, Zacatecas y Coahuila, México, aspectos socioculturales que más tarde se fusionarán con sus vivencias como inmigrante, amalgama que viene a formar su cosmovisión individual a partir de la cual no sólo interpreta su vida y su contexto social, sino que determina su perspectiva literaria e influye en la temática de su obra.


Saúl Holguín Cuevas concibe sus proyectos literarios sustentándose de la fuerte impresión que causan eventos personales en su vida, de las vivencias de familiares y amigos con los que interactúa y convive, las características de su entorno físico, así como de la problemática social en los Estados Unidos, entre otros elementos que lejos de suprimir memorias de su vida en el terruño lo llevan a rescatar reminiscencias que procrean una dualidad característica de la experiencia inmigrante y dan como fruto su peculiar estilo literario.

La obra literaria de Holguín Cuevas es fecundada así por ambas experiencias: su vida en el México rural y en la gran urbe en Estados Unidos. Esos genes sociales, culturales, y lingüísticos conciben una naturaleza literaria que transfiere aspectos duales y define rasgos mixtos para dar a luz a su distintiva manera de escribir. Es evidente que Holguín Cuevas no pierde ni asimila completamente ni sus vivencias nativas ni su experiencia como inmigrante lejos de adoptar exclusivamente o renunciar totalmente a un lenguaje, a una cultura, y a una tradición, Holguín Cuevas nunca deja de ser el niño mexicano que sustentan sus memorias, ni el inmigrante adolescente-joven-adulto que se forma y se educa en los Estados Unidos, ni se transmuta tampoco en el Mexicoamericano o Chicano que opta por minimizar su herencia sociocultural y abraza el inglés como su lengua de elección. En cambio, como es visto en su obra, Holguín Cuevas es un escritor que fusiona ambas fuerzas formativas y al mismo tiempo crea un ente literario producto de las mismas.

Como escritor, Holguín Cuevas no se conforma a reglas gramaticales ni ortográficas para desarrollar su obra. En cambio, presenta sus escritos en un lenguaje que busca apegarse a la manera característica en que la gente de su entorno social y callejero se expresa, lo cual plantea un serio reto al lector, ya que su lenguaje oscila entre modismos rurales de México, caló o jerga callejera de California, palabras en inglés apegadas a su fonética en vez de a su ortografía correcta, palabras creadas por su imaginación personal y literaria, excéntricos juegos de palabras, así como intencionales errores ortográficos, todo con el propósito de presentar expresiones fieles de sus personajes reales o ficticios, y de tratar de capturar el lenguaje popular sin las restricciones impuestas por autoridades de los idiomas español e inglés.

El trabajo literario de Holguín Cuevas representa una obra de singular atracción y retos lingüísticos para el lector común, el estudiante y el erudito académico, e invita a un estudio serio de este exponente de la literatura migrante/chicana contemporánea a quien aún no se le ha dado la suficiente atención que amerita su quehacer como escritor, ni la adecuada difusión y promoción a su obra.


Nació en Durango, México. Durante su niñez vivió en los estados de Coahuila y Zacatecas. Emigra a California, Estados Unidos en su adolescencia. Sus estudios incluyen una Licenciatura en Estudios Chicanos y una Maestría en Pedagogía (ambos obtenidos en la Universidad de California-Northridge) y un Doctorado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Estatal de Arizona. Actualmente radica en Phoenix, Arizona.


Entre otros libros, es autor de la novela Barrioztlan.